Las Virtudes

En sus conferencias el Maestro Beinsá Dunó habla de cinco grandes virtudes sobre las cuales se construye la vida inteligente del ser humano. Estas cinco grandes virtudes son: Amor, Sabiduría, Verdad, Justicia y Bondad. La última incluye todas las buenas cualidades que un hombre puede poseer.

 

Se evoluciona únicamente con la Bondad. En el mundo Divino un hombre es tan evolucionado como es su bondad. Somos independientes sólo cuando tenemos en nosotros la presencia de Dios. (1, 1952)

 

La principal virtud del hombre es la justicia. Es la que salva al hombre. En todos vuestros deseos, en todo pensamiento y acción debéis ser absolutamente justos. Entonces tendréis una alegría interior, tendréis paz.(1, 1666)

 

Debes ser justo y no defender tus errores, pero tampoco condenarte. Di simplemente: “Corregiré este error.”(1, 1802)

 

No hay nada más bonito que estar atentos con todos y con todo. (2, 2644)

 

Todas las virtudes, todos los sentimientos nobles y buenos pensamientos son la vestimenta de un hombre. Ellos crean alrededor suyo una aureola. El color rojo es el que proporciona la vida Divina, el color naranja proporciona la individualidad Divina, el color verde la energía Divina del crecimiento, el color amarillo la Sabiduría Divina. Estos colores refuerzan su vida. Cuando un hombre enferma, pierde esta aureola alrededor de su cabeza. (1, 1337)

 

La belleza salvará al mundo.”- dijo Dostoyevski. Los bellos pensamientos, los buenos sentimientos y las nobles acciones salvarán a la humanidad. (1, 1637)

 

La gratitud es un tipo especial de energía luminosa que el hombre envía hacia el mundo inteligente. A cambio de esta materia, el mundo inteligente le envía energía espiritual que ilumina su camino. (1, 1053)

 

El hombre es correcto con aquellos a quien ama. El hombre justo es correcto con todos. (2, 2636)

 

La precisión y la paciencia son virtudes grandes y hermosas. (2, 2479)

 

Cuando realices un acto de bondad no lo reveles, y al contrario, cuando cometas un mal, revélalo. (2,2642)

 

El mal en la vida debe ser revelado por los hombres, mientras que el bien debe ser revelado por Dios. (2,2445)

 

Para que un hombre sea independiente debe poseer pureza moral. (1,1487)

 

La humildad es una fuerza poderosa. El pensamiento es una fuerza poderosa. La humildad y el pensamiento curan. (2, 2445)

 

Un hombre poderoso es aquel que es capaz de convertir a sus enemigos en amigos. (2, 2437)

 

Acércate a cada alma con veneración para que a ti también se te acerquen de esta manera. (2, 2645)

 

Los buenos resultados no se consiguen con prisas sino con la constancia y el amor. (2, 2485)

 

El discípulo necesita trabajar y trabajar. Que no se quede ni un minuto sin trabajo. Si no tiene trabajo debe crearlo. (1, 1834)

 

Para cada paso hacia arriba hace falta esfuerzo, trabajo, constancia. Los bienes superiores no se consiguen fácilmente. (2, 3440)

 

Dios os bendecirá no por lo que la gente piense de vosotros sino por vuestros pensamientos, sentimientos y acciones. Dios os dará su bendición no por vuestros grandes pensamientos y acciones que se conocen por todo el mundo sino por aquellos pequeños pensamientos, sentimientos y actos que están profundamente escondidos y guardados en vuestra alma los cuales nadie conoce y de los cuales nadie sospecha. Para ciertas cosas ya habéis recibido vuestra recompensa. (2, 2821)

 

La belleza es algo inteligente. La belleza reside en tu pensamiento, en tu corazón, en tu voluntad. La voluntad es la realización de la belleza. El contenido de la belleza es el corazón humano, mientras que la mente aporta la expansión. (1,759)

 

Escuchar es una cualidad de la conciencia humana. Saber escuchar es algo hermoso. (1, 335)

 

Los ángeles practican la paciencia, la bondad y la misericordia. A través de ellos manifiestan su vida. La fe, la belleza, la apacibilidad, la abstinencia, la sensatez son un alimento para el alma del hombre. Estas virtudes las debéis desarrollar y aplicar. (1, 1746)

 

No temáis al sufrimiento. Si lo podéis desviar bien y si no debéis afrontarlo sin temor y con valentía. Si tienes miedo ya habrás perdido la batalla. (1, 1754)

 

El Amor es algo grandioso, una gran ley que colma el alma humana. El Amor comprende el cumplimiento de la Voluntad de Dios. (1, 1800)

 

Debéis pensar que Dios que es misericordioso nos perdona y no decir: “Ya no quiero perdonar más.” Necesitas de un alma flexible. El perdón no proviene del hombre. A través del Espíritu vendrá Dios y dirá: “¿Puedes hacerlo por Mi?” Porque si de ti dependiese perdonar nunca lo harías. Sin el Espíritu siempre se aplica la ley del karma:”Ojo por ojo, diente por diente.” (1, 701)

 

Personas francas son aquellas que no se esconden, mientras que las sinceras son aquellas que son conscientes. El origen de la franqueza es uno y de la sinceridad otro. La sinceridad proviene de una ley moral, mientras que la franqueza proviene de un principio casi intelectual. En la franqueza es posible que haya un tercer motivo, mientras que en la sinceridad no puede haber dos pensamientos, dos deseos, ya que ella revela todos sus errores y es pura. (2, 2140)

 

En los distintos mundos los siete colores existen en diferentes octavas y se distinguen por su influencia y sentido. En el mundo físico significan una cosa mientras que en los demás mundos significan otra. En su manifestación inferior el color rojo significa lucha, fuerza natural. Todos los seres que han ido acumulando este color, de una u otra manera, en su sangre son extremadamente activos y groseros. El frió no es nada más que poca cantidad de luz.

Detrás de la luz ordinaria hay energías de un orden superior detrás de las cuales hay una inteligencia. El color rojo puro produce vida, vitalidad, alegría. El color rosa claro, como un matiz, es el color del amor y la ternura. El puro color naranja produce una noble individualización, servicio a Dios, mientras que el turbio produce dudas y falta de fe. El puro color amarillo aporta equilibrio de los sentimientos, paz, silencio, intelecto, ayuda al desarrollo mental, mientras que en sus manifestaciones provoca el aprovecharse de los demás, el interés y actuar únicamente en propio beneficio. El color verde puro, en su gama clara, ayuda al crecimiento en todos los sentidos, mientras que en sus manifestaciones inferiores, en sus matices apagados y oscuros lleva a marchitarlo todo, a atarse a lo material. El color azul puro significa elevación, expansión de los sentimientos, los sentimientos más sublimes y la fe. En su estado impuro: dudas, falta de fe y vanidad. El puro color azul oscuro aporta tranquilidad, dureza, decisión, amor, mientras que en su estado menos puro, en sus matices apagados da inconstancia. El color violeta puro da fuerza utilizada con fines superiores, fuerza del espíritu, mientras que en su estado no tan puro igualmente aporta fuerza pero utilizada en beneficio propio. (1, 1041)

 

Detrás de cada color opera una fuerza inteligente de la naturaleza. Si sufrís de corazón debéis armonizaros con los rayos rojos de la luz, introducir el color rojo en vuestro interior. Si tenéis pensamientos no armónicos debéis introducir el color amarillo. Si vuestro hígado no funciona bien debéis recibir el color verde claro. La mejor manera de ver, descomponer y bañaros en los colores es hacerlo a través de un prisma. Debéis colgarla de la lámpara. Debéis separar el color que necesitáis y pronunciar las frases que le corresponden. Las frases son del librito: “El testamento de los rayos de luz. ” Este método, curación a través del color, es barato, eficaz y agradable. (1, 1042)

 

¡En el Amor se esconde una fuerza mágica! El Amor es una llave que abre todo lo cerrado. El Amor transforma las fuerzas negativas en positivas, eleva al hombre desde la tierra hasta el cielo. Es una fuerza que crea y madura, consuela, resucita y sana. Es lo que mueve todo en el mundo. (2, 2127)

 

Ama el camino perfecto de la Verdad y la Vida.

Pon la Bondad como base de tu hogar, la Justicia como medida, el Amor como adorno, la Sabiduría como valla y la Verdad como luz.

Sólo entonces me conocerás y Yo me manifestaré ante ti.” (3)

 

Bibliografía:

  1. Beinsá Dunó, Sagradas palabras del Maestro. Tomo 2, Sofía 1994

  2. Beinsá Dunó, Sagradas palabras del Maestro. Tomo 3, Sofía 1994

  3. El Maestro Pétar Dánov, “El testimonio de los rayos cromáticos de la luz.”, Sofía 1912, 1994